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Resumen

En general, les prestamos a las arrugas faciales, una atención especial, olvidándonos del cuello y el escote, cuando también están expuestos a los factores que aceleran el envejecimiento cutáneo. Con el tiempo, estas zonas pueden presentar un gran número de arrugas.

Las arrugas del cuello y el escote no se deben a movimientos repetidos de los músculos de la piel. No son arrugas de expresión o arrugas mecánicas, al contrario, son arrugas estáticas.

La formación de arrugas del escote

Las arrugas del escote son más bien verticales. Parten desde el nacimiento del pecho, y luego se estiran de cada lado hacia las clavículas.

Aparecen por el envejecimiento natural, porque la piel en esa zona es más fina. Al ser frágil, es vulnerable a los factores que aceleran el envejecimiento natural como la exposición solar prolongada o el tabaco, lo que resulta en una producción significativa de radicales libres, moléculas que atacan las células sanas del organismo.

La formación de arrugas del cuello

Las arrugas del cuello son horizontales y se forman a medida que la piel se va volviendo flácida.

La piel se compone de muchos elementos:

  • Fibras de colágeno: Producidas por los fibroblastos, que forman una red densa, responsable de la resistencia cutánea a las fuerzas de tensión y estiramiento.
  • Fibras de elastina: También producidas por los fibroblastos y unidas en forma de red, dan a la piel su elasticidad además de su resistencia a la tensión.

Durante años, las fibras de colágeno y elastina se renuevan constantemente, lo que les permite desempeñar su función sin dificultad. Pero con el tiempo, su síntesis disminuye. La red de fibras se hace menos densa y la piel es menos firme. Por eso termina por soltarse y arrugarse.

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