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Resumen

Dime lo que comes y te diré... ¡cómo tu piel envejece! Lo que pones en tu plato tiene un impacto en la piel y su capacidad para luchar contra los signos de la edad.

El estrés oxidativo, la glicación y envejecimiento cutáneo

Estos dos fenómenos, favorecidos por una dieta desequilibrada y poco diversificada, tienen un impacto sobre el envejecimiento cutáneo.

El estrés oxidativo provoca una disminución de colágeno, elastina y ácido hialurónico producido en la dermis resultando en la formación prematura de arrugas. Las células cutáneas se degradan y mueren más rápido sin ser renovadas tan pronto como debieran. ¿El resultado? Las manchas de la edad no tardan en aparecer. El estrés oxidativo se produce cuando se consume demasiada carne roja, embutidos y productos transformados (productos industriales excesivamente salados, basados en harinas refinadas que provocan la pérdida de sus nutrientes). También se deben incluir en esta lista los quesos fermentados con leche cruda, los alimentos tostados y fritos, y también el alcohol.

La glicación es un fenómeno causado principalmente por la alimentación, y provoca, a nivel de la piel, pérdida de elasticidad, flacidez y arrugas. Se produce cuando se toma un exceso de carne roja y embutidos. También ocurre con los productos azucarados (postres, bebidas ...).

Alimentos anti-edad

Se entiende que la lucha contra los radicales libres es esencial para mantener una piel bonita durante más tiempo, ya que al atacar el corazón y las membranas de las células cutáneas, dañan la piel y evitan su regeneración. Los antioxidantes son excelentes para luchar contra el envejecimiento, pero como el organismo no produce suficientes, debemos proporcionarle más con el consumo de mucha fruta, verdura (la más colorida es especialmente buena para la piel) y legumbres (lentejas, garbanzos, alubias...).

Los aceites vegetales, el pescado azul y semillas oleaginosas (nueces, avellanas, almendras...), ricos en ácidos grasos llamados "poliinsaturados", favorecen el crecimiento y la regeneración de la piel y protegen contra los radicales libres. También conocidos como Omega-3 y Omega-6, los ácidos grasos poliinsaturados refuerzan la capa lipídica de la epidermis y favorecen una buena hidratación. También actúan sobre la síntesis de colágeno, que mantiene la elasticidad de la piel.

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