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Resumen

Sol: las precauciones que hay que tomar

El sol es un factor de aceleración del envejecimiento cutáneo: a través de sus rayos ultravioleta, UVA y UVB, es responsable de la aparición prematura de arrugas y líneas de expresión y puede llevar a la formación de manchas en la cara, manos y escote.

Prepara tu piel

¿Sabías que…? Las frutas y verduras ricas en beta caroteno preparan la piel para el sol, ya que estimulan la producción de melanina, una molécula que el cuerpo produce para protegernos de los rayos del sol y que nos da una buena cara. Pero aún así, hay que estar alerta, aunque preparen tu piel para el sol, no previenen las quemaduras solares: ¡no olvides de protegerte con un protector solar adecuado! Para disfrutar de los beneficios de estas frutas y verduras, hay que consumirlas diez semanas antes de tus vacaciones. Ricas en antioxidantes, también te protegen de los radicales libres provocados ​​por los rayos UV. Tomates, zanahorias, batatas, melón, mangos, pimientos: reconocerlos es simple busca su color amarillo, rojo o naranja.

Limitar la exposición

Evita permanecer al sol durante las horas más calurosas del día, es decir entre las 11 horas de la mañana y las 16 horas de la tarde. No olvides que incluso bajo un parasol o una sombra, el 30% de los rayos ultravioleta reflejados por el suelo o superficies de agua, consiguen alcanzarte.

Si tomas medicamentos fotosensibilizantes o usas productos perfumados (perfumes, colonias...), no te quedes al sol, no importa la hora del día que sea, puede provocar alergias, quemaduras, manchas y otras reacciones cutáneas.

Por último, no hay que olvidar que todos los momentos que pases fuera cuentan (en el jardín, practicando deportes...) y no sólo las horas que pasas con el propósito de "tomar el sol".

Los distintos medios de protección

Al sol, lo mejor es usar ropa de algodón larga, gafas de sol y un sombrero o gorra.

Para todos los días elige productos que contengan filtros UV y cuando sabes que vas a pasar tiempo al sol, el fin de semana o vacaciones, por ejemplo, no te olvides de tu protector solar. Elige uno que filtra los rayos UVA y UVB y que tiene un alto grado de protección (30 a 50 + dependiendo de tu tipo de piel). Para una protección óptima, asegúrate de exponerte al sol de forma progresiva y aplica la crema 15 minutos antes de la exposición, luego vuelve a aplicar mínimo cada dos horas y después de nadar o mojarte. Sé paciente para broncearte: mientras los bronceados inmediatos desaparecen tan rápidamente como aparecieron, los que se adquieren de forma gradual son más bonitos (sin pelarse debido a las quemaduras solares) y duraderos.

Una recomendación final antes de ir a la playa: ¡si te has dado sesiones de rayos UV, no significa que puedas evitar tomar precauciones con el sol! El bronceado artificial es artificial y no impide de ninguna manera los daños causados ​​por el sol. En cuanto al bronceado natural, está ahí para protegerte, por supuesto, pero no filtra todos los rayos UV...

¿Sabías que…?

A menudo pensamos que la exposición activa al sol es la más peligrosa para nuestra piel. Sin embargo, la exposición pasiva sin propósito de broncearnos (actividades al aire libre), también lo es. Se añaden los daños causados por los rayos UVB y UVA:

  • Los rayos UVA están presentes en la atmósfera, tanto en verano como en invierno, y representan el 95% de los rayos UV
  • Actúan tanto cuando hace un día nublado como soleado
  • Pasan a través del cristal (ventana del coche, ventana de cristal, )
  • 20 minutos de exposición a los rayos UVA o unos minutos a los rayos UVB provocan cambios en las moléculas que luego requieren tres días de recuperación.

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