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Resumen

El estrés afecta en muchos niveles al organismo, incluyendo la piel. Puede causar:

  • La aparición de espinillas,
  • La formación de arrugas y líneas de expresión prematuras,
  • La pérdida de hidratación de la piel,
  • La inflamación,
  • Una sensibilización

Estos efectos dañinos del estrés marcan la piel de forma duradera y aceleran el envejecimiento cutáneo.

Las reacciones en cadena

Quieres hacerlo todo bien y satisfacer a todo el mundo, corres. Las exigencias de tu entorno personal y profesional se acumulan, te falta tiempo. Ya está, estás estresado.

Tu organismo entonces responde obligándole a la sangre a concentrarse en tus órganos vitales. La piel no pertenece a estos órganos y de repente ya no está tan bien irrigada y "nutrida" por tus células sanguíneas, responsables en tiempos normales a dotarla de nutrientes y oxígeno necesarios para su buen funcionamiento y su regeneración.

Por otra parte, aumenta la producción de radicales libres, moléculas que atacan las células sanas cuando están en exceso. Estas atacan a los fibroblastos, que producen mucho menos colágeno: la piel pierde firmeza.

Finalmente, la hormona del estrés, el cortisol, provoca inflamaciones de la piel que se manifiestan con enrojecimiento.

Res-pi-ra

Si te sientes abrumada, en caso de estrés repentino, date un descanso y haz algunas respiraciones abdominales: inspira a través del abdomen en lugar del pecho, luego expira lentamente, cinco veces seguidas.

No dramatices

Lo sabemos: Cuando estamos estresados, tendemos a apretar los labios, fruncir el ceño, y adoptar expresiones faciales que reflejan nuestro estado de ánimo. Al hacerlo, nuestra piel se ve obligada a doblarse repetidamente en los mismos surcos. Con el tiempo, ese surco se convierte en arruga, lo que nos da una mirada severa. Así que hay que tratar de relajar nuestra cara: nos damos un masaje y nos reímos delante del espejo para estimular todos los músculos faciales. Y por encima de todo, ¡hay que dejar de dramatizar!

Relájate

Hay muchas técnicas de relajación que se pueden utilizar. La más simple consiste en tumbarse de espaldas y contraer muy fuerte todo el cuerpo durante unos segundos, luego relajarlo. Date luego unos minutos para sentir el contacto entre cada parte de tu cuerpo y el suelo sobre el que se encuentra. Este ejercicio te permitirá desprenderte de la mente agitada y " descender" a tu cuerpo.

¡Correr, bailar, moverse!

Para divertirte, no hay nada como una buena sesión de deporte. 30 minutos de ejercicio al día, cinco veces a la semana es suficiente para reducir el estrés de forma espectacular. Al practicar deporte, no sólo segregas endorfinas, las hormonas del bienestar, pero además estimulas la microcirculación de la piel a la vez que eliminas toxinas a través del sudor.

Ten en cuenta el magnesio

El magnesio es el oligoelemento considerado como el mejor anti-estrés natural. Aún así, ¡acerca de una de cada cuatro mujeres les falta! Para que no sea tu caso, come verduras verdes, cereales integrales, semillas oleaginosas (nueces, avellanas, almendras) y  legumbres (frijoles, lentejas, guisantes), alimentos ricos en magnesio.

¡Disfruta!

Si eres una estresada golosa, ¿por qué no te tomas un cuadradito de chocolate negro? Es una excelente fuente de antioxidantes, moléculas que combaten los radicales libres causados ​​por el estrés. El chocolate negro es también rico en magnesio y provoca la producción de serotonina y endorfinas, dos hormonas del bienestar. ¡Sería una lástima privarse de eso!

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