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1. ¡Prioriza los antioxidantes!

El cuerpo generalmente no produce suficientes antioxidantes para combatir los radicales libres, moléculas que atacan el ADN de las células, sobre todo las de la piel, que luego envejece prematuramente. Por lo tanto, se los debemos proporcionar a través de una mayor cantidad de ciertos alimentos.

Con frutas y verduras seguro que no cometes ningún fallo: están repletos. Los que contienen vitamina C y carotenoides son los mejores amigos del tono de piel y los peores enemigos de los radicales libres. Reconocerlos no es complicado, ¡elige los más coloridos!

Grosellas frescas, perejil, pimientos rojos y verdes, brócoli, rábano, zanahoria, kiwi, naranja, limón, coliflor, mango, mandarina, grosella, frambuesas... ¡para batidos y ensaladas!

Otro consejo: varía tus ensaladas con la incorporación de lentejas o garbanzos que son ricos en zinc y usa aderezos con aceites vegetales (girasol, semilla de uva, canola, oliva, cacahuete) por su contenido en vitamina E: te beneficirás de auténticas "bombas" anti-radicales.

¿Hambre a las 16h? Un chocolate caliente y un puñado de nueces, avellanas y almendras aliviarán tu estómago hasta la cena mientras que te proporcionan flavonoides y magnesio con propiedades antioxidantes.

2. Evita ciertos alimentos

Para mantener el cuerpo en plena forma y una piel radiante de salud, mantén la distancia de los alimentos que causan el estrés oxidativo y la glicación. Este es el caso de las carnes rojas y embutidos, que se pueden sustituir por pollo y huevos para un aporte de proteínas "buenas". También evita los productos hechos con harina blanca (pan, galletas, pasta) y elige alimentos hechos con cereales enteros, que te saciarán incluso más tiempo. Huye de todos los azúcares añadidos que se esconden principalmente en bebidas y comidas preparadas (zumos, postres, pasteles). Otros alimentos prohibidos: embutidos y subproductos que pueden favorecer el desarrollo de espinillas.

3. Varía el contenido de tu plato

Los antioxidantes no son los únicos alimentos para mantener la piel firme y flexible. Los famosos ácidos grasos poliinsaturados no se deben dejar de lado ya que entran en la composición de las membranas celulares, refuerzan la capa lipídica y favorecen una buena hidratación.

Se encuentran en grandes cantidades en los pescados azules (salmón, caballa...), así como en mariscos, algas, nueces y diversos aceites (de colza, soja, semillas de lino, nueces, girasol, maíz y pipas de uva ). Frutas, verduras, cereales, nueces, huevos, pescado azul, carne blanca... come de todo en pequeñas cantidades para asegurar un aporte equilibrado y suficiente de vitaminas, minerales y antioxidantes. ¡A comer!

4. Desintoxica tu organismo

Si has descuidado tu alimentación durante mucho tiempo y pagas sistemáticamente tus excesos con bolsas debajo de los ojos, granos, un tono apagado o signos de edad que aparecen demasiado pronto, es probable que tu organismo sobrecargado toxinas, te esté pidiendo auxilio.

¡Escúchalo y ayúdalo, por el amor de tu piel!

  • Bebe más agua de lo habitual (2 litros en vez de 1,5) para hidratar y mantener la elasticidad de la piel
  • Prueba a beber agua caliente con limón cada mañana al despertar durante tres semanas, o después de fiestas: a esta temperatura, el agua caliente rehidrata mejor y el limón, entero o cortado por la mitad, permite drenar las toxinas. Resultado: una piel más libre de impurezas.
  • Reemplaza cuando puedas el té negro y el café por el té verde antioxidante y té de hierbas: salvia, ortiga, romero y abedul está particularmente recomendados para despertar el resplandor del tono.