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"La piel sensible reacciona más fuerte que otros tipos de piel a factores externos tales como el sol, el frío, la contaminación, la sequedad (dossier piel muy seca), o el uso de productos inadecuados. Los malos hábitos como una dieta desequilibrada, el consumo excesivo de alcohol, la mala gestión del estrés también afectan a la piel sensible. Se presentan reacciones de intolerancia: tirantez, enrojecimiento, sensación de hormigueo o picor, pruebas de un "malestar cutáneo" que involucran a los neurotransmisores. Es importante proteger y calmar la piel para que las irritaciones no empeoren, gracias a productos especializados, específicos para pieles sensibles. "

Dermatólogo