Usted está aquí

1. Respira…

Si te sientes abrumada, en caso de estrés repentino, date un descanso y haz algunas respiraciones abdominales: inspira a través del abdomen en lugar del pecho, luego expira lentamente, cinco veces seguidas.

2. Desestrésate

Lo sabemos: Cuando estamos estresados, tendemos a apretar los labios, fruncir el ceño, y adoptar expresiones faciales que reflejan nuestro estado de ánimo. Al hacerlo, nuestra piel se ve obligada a doblarse repetidamente en los mismos surcos. Con el tiempo, ese surco se convierte en arruga, lo que nos da un aspecto severo. Así que hay que tratar de relajar nuestra cara: nos damos un masaje y nos reímos delante del espejo para estimular todos los músculos faciales. Y por encima de todo, ¡hay que tratar de estar tranquilo y estar contento!

3. Ten en cuenta el magnesio

El magnesio es el oligoelemento considerado como el mejor anti-estrés natural. Aún así, ¡a más de una de cada cuatro mujeres les falta! Para que no sea tu caso, come verduras verdes, cereales integrales, semillas oleaginosas (nueces, avellanas, almendras) y legumbres (judias blancas, lentejas, guisantes), alimentos ricos en magnesio.

4. ¡Correr, bailar, moverse!

Para relajarse, no hay nada como una buena sesión de deporte. Treinta minutos de ejercicio al día, cinco veces a la semana es suficiente para reducir el estrés de forma espectacular. Al practicar deporte, no sólo segregas endorfinas, las hormonas del bienestar, pero además estimulas la microcirculación de la piel a la vez que eliminas toxinas a través del sudor.

5. ¡Date el lujo!

Si eres una estresada golosa, ¿por qué no te concedes un cuadradito de chocolate negro? Es una excelente fuente de antioxidantes, moléculas que combaten los radicales libres causados por el estrés. El chocolate negro es también rico en magnesio y provoca la producción de serotonina y endorfinas, dos hormonas del bienestar. ¡Sería una lástima privarse de eso!

6. Relájate

Hay muchas técnicas de relajación que se pueden utilizar. La más simple consiste en estirarse sobre la espalda y contraer muy fuerte todo el cuerpo durante unos segundos, luego relajarlo. Date luego unos minutos para sentir el contacto entre cada parte de tu cuerpo y la superficie sobre la que se encuentra. Este ejercicio te permitirá desde tu cuerpo, desprenderte de tu mente agitada y "volver a bajar".