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Resumen

Con el tiempo, el tono puede oscurecerse o volverse opaco. Estos fenómenos son el resultado de dos procesos distintos.

El oscurecimiento del tono y la aparición de las manchas

Cuando se es joven, la piel reacciona a las exposiciones solares produciendo melanina de manera uniforme, un pigmento que colorea la piel y que protege el ADN de los rayos ultravioletas.

El problema es que con el tiempo, la epidermis cansada ya no puede responder igual a los daños del sol.

En algunos casos, la melanina se acumula en zonas específicas, dando lugar a manchas oscuras. Esta hiperpigmentación debido a las exposiciones repetidas al sol también puede ser causada por cambios hormonales. Este es el caso por ejemplo de la famosa máscara del embarazo visible en el rostro de algunas mujeres embarazadas.

Tono apagado

Incluso si el color de la piel no varía con el tiempo, puede llegar a ser menos uniforme. Debido a que la fatiga, la contaminación y el tabaco afectan la circulación sanguínea, estos están entre los principales factores que pueden apagar el tono. La microcirculación de la sangre aporta oxígeno y los nutrientes que necesitan a las células de la piel y elimina el dióxido de carbono y los deshechos. Si se altera, las células se degradan y se renuevan más lentamente. Consecuencia: El tono se ve gris, apagado y menos regular.

Por último, el tono también puede estar opaco en la superficie por la acumulación de células muertas. En este caso, una simple exfoliación puede darle luminosidad.

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