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Resumen

La piel normal es suave al tacto y su tono es más bien uniforme. Su textura es suave y sus poros (pequeñas cavidades en la superficie de la piel, más o menos dilatadas) son poco visibles. La piel normal no presenta ninguna imperfección aparente. Sus células producen una cantidad adecuada de elementos que permiten mantener una buena hidratación y protegerla de bacterias.

Una definición relativa

La definición de la piel normal se establece en base a otros tipos de piel: ni es demasiado grasa ni demasiado seca. Tiene un ligero brillo, una sensación grasa poco importante, no está tirante y no se enrojece.

A menudo, es suficiente limpiarla e hidratarla para mantener su aspecto suave y uniforme.

Buena adaptabilidad

Las pieles normales responden bien a las diferencias de temperatura y humedad. Aguantan bien las agresiones diarias como la contaminación o los rayos UV.

Es raro conservar una piel de esta calidad a lo largo de la vida.

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